-Te prometo un siempre.
Me sonrío y miró a la nada, luego continué:
-Pero un siempre tan fuerte que dure hasta que nuestros caminos se separen.
Sonrió a la nada, agachó la cabeza y dijo:
+¿Cómo estás tan segura?
La miré a los ojos y le dije:
-Porque, amiga mía, aún cuando nuestros caminos se separen te seguiré diciendo "hola" desde la otra punta del mundo.

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