Igual que en aquella película bonita, me dí cuenta de que también tenía cinco sonrisas. Una era la que ponía cuando decía "hemos ganado". Otra es una media sonrisa, que a veces denota preocupación. Luego está la sonrisa burlona y la divertida. Y mi preferida, la que no volveré a ver. La que era para mí.
Ojalá en vez de almacenar objetos pudiéramos guardar para nosotros las sonrisas, los olores y los buenos momentos.
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