miércoles, 30 de mayo de 2012
Esa calle nos envidia, ya lo sabes. Los árboles acarician el aire de forma suave; intentan imitar el recorrido uniforme y siempre indeterminado de tu dedo índice sobre mi costado. Voces que suenan dispersas en una concentración de sonidos que se entremezclan de una forma atractivamente homogénea sirviendo de escenario musical. Tu mano, menos cobarde, pero más directa, concisa y concreta que tú, atrapa la mía siguiendo una serie de coordenadas que no han sido marcadas más que por un rayo de luz. Y ahora suspiros suenan robados; se pierden, se encuentran, regresan ahogados; pero regresan. Se tropiezan las palabras por culpa de las ganas que he dejado desparramadas a lo largo y a lo ancho de mi lengua. No hay brillo que brille orgulloso al sentirse más atractivo que el tuyo. Silencios arremeten contra las aceras como las olas de aquel verano que dio paso a la primavera, haciendo un inciso entre lluvias torrenciales y huracanes situados en la zona izquierda de mi cordillera. Que no hay nada más terrorífico que la oscuridad, dicen. Y la oscuridad insiste en demostrar que lo más terrorífico es tu capacidad de conquistar el mundo. Los libros de historia han decidido incluir esa noche como una de las batallas más placenteras; una tercera guerra mundial iniciada por un leve soplido en una de mis muñecas, una lucha en toda regla que se impone ante el paso del tiempo durante aproximadamente una hora y media. No he encontrado palabras legales que describan paso por paso, del descontrol al descanso, como fuimos desbordados por una epidemia de resultado amargo. Tocar la noche de nuevo y tocarte con mis labios de izquierda a derecha cada una de las yemas de tus dedos. Y ahora tratemos de aparentar ser como el resto de la humanidad y para ello qué idea más absurda y más tonta que ahorrarse el dinero que hay que pagar por decir la verdad...
domingo, 6 de mayo de 2012
02'April
Dicen que es necesario respirar para vivir. Yo creo que no es del todo cierto. Porque cuando tienes al lado a la persona a la que quieres vives apenas sin respirar y con el pulso desestabilizado por completo.
Que lo bueno no es fácil y no siempre lo difícil, vale la pena.
Que lo mejor no siempre es moverse por impulsos, pues puedes perder.
Que contar hasta tres no llega, que ya te saltas el uno y el dos.
Que no por hablar más, te van a comprender mejor, que simplemente, a pocos importa lo que dices.
Que para sacar clavos, te hace falta un martillo, y no es siempre el que encontramos de buena calidad, pues hay clavos inarrancables del corazón.
Que tres son multitud, pero que hay personas que no se conforman con una sola.
Que no es tan sencillo el ojo por ojo diente por diente, pues siempre hay uno que pierde más que el otro.
Que no es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, y no buscar eso "bueno" es de vagos.
Que no habrá mal que 100 años dure, pero algunos recuerdos se atragantan durante la vida.
Que si te he visto, me acuerdo realmente bien, de dónde fue, que ropa llevabas y todos los sentimientos que en mi has removido.
Que el "sin querer" y el perdón se regalan, como los " te quieros" pues hoy en día son palabras que carecen de valor.
Que el "para siempre" suena bien, pero dura un par de meses.
Que ahora la gente se molesta en entender idiomas, pero no en entender a la gente de su alrededor.
Que lo mejor no siempre es moverse por impulsos, pues puedes perder.
Que contar hasta tres no llega, que ya te saltas el uno y el dos.
Que no por hablar más, te van a comprender mejor, que simplemente, a pocos importa lo que dices.
Que para sacar clavos, te hace falta un martillo, y no es siempre el que encontramos de buena calidad, pues hay clavos inarrancables del corazón.
Que tres son multitud, pero que hay personas que no se conforman con una sola.
Que no es tan sencillo el ojo por ojo diente por diente, pues siempre hay uno que pierde más que el otro.
Que no es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, y no buscar eso "bueno" es de vagos.
Que no habrá mal que 100 años dure, pero algunos recuerdos se atragantan durante la vida.
Que si te he visto, me acuerdo realmente bien, de dónde fue, que ropa llevabas y todos los sentimientos que en mi has removido.
Que el "sin querer" y el perdón se regalan, como los " te quieros" pues hoy en día son palabras que carecen de valor.
Que el "para siempre" suena bien, pero dura un par de meses.
Que ahora la gente se molesta en entender idiomas, pero no en entender a la gente de su alrededor.
Sobredosis.
Me fumé el sentido del ridículo, me esnifé la vergüenza, me tomé un mojito bien cargado de humor, al día siguiente tuve resaca; pero...¿Qué coño me importa ya todo?...Estaba dispuesta a cualquier cosa y con cualquier cosa, me refería a cualquier cosa, asique cogí, y me inyecté por vena algo llamado felicidad.
sábado, 5 de mayo de 2012
La vida debería ser al revés.
Se debería empezar muriendo y así ese trauma estaría superado. Luego te despiertas en una residencia, mejorando día a día. Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión. Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro. Trabajas cuarenta años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral. Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas sexo y te preparas para empezar a estudiar. Luego empiezas el colegio, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé. Y los últimos nueve meses te pasas flotando tranquilo. Con calefacción central, room service, etc... Y al final abandonas este mundo en un orgasmo.
Cuando tus sueños se hacen realidad...;
Y de repente, cuando menos te lo esperas, sucede. Aparece alguien que lo cambia todo. Y vuelves a creer en las novelas, los cuentos y todas esas películas que abandonaste firmemente convencida de que jamás volverías a creer en ellos. Y aprendes a vivir cada momento, a no preocuparte tanto y a dejarte llevar. A atreverte a querer, y casi más importante, atreverte a que te quieran. Sabes que es difícil vivir un “ para siempre”, pero ¿ qué más da? Él es tú “ ¿ para qué preocuparse?”, y no piensas más. Piensas en que le quieres y en que, por el momento, eso está ahí, y es lo único que importa.
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