domingo, 26 de febrero de 2012

Ahora sueña, sueña con lo que te gustaría que fuésemos, haz como si no fuésemos nada, y una vez que te hayas hecho a la idea, imagina que lo somos. Imagina que voy a estar contigo hasta el resto de mi existencia, imagina todos esos acontecimientos que ocurrirían desde ahora hasta el día que decidas... Imagina una boda, imagínatelo aunque los dos seamos anti-casamiento. Imagina hasta la luna de miel. Y sigue imaginando... Ahora, estás en todo tu derecho de escupir si quieres y lo ves necesario. Vuelve a la realidad; sí, deja de soñar, he cambiado de opinión para no variar; mírame, mírate. Yo te quiero, tu a mi también y... ¿No crees que es mejor vivir este presente? Si, yo quiero vivir contigo, pero no te puedo prometer nada... Es el futuro el que se ocupa de nosotros, pero nosotros ocupamos el hoy, por eso, vamos a llenarlo de buenos momentos, para que dentro de un tiempo tengamos para recordar. Así es la vida, de esto más o menos trata, cada uno la lleva como quiere, tu y yo hemos decidido llevarla a medias, pues venga, repartámonos los días y las noches, que cada uno ponga de su parte, y que todo vaya mejor; no vale decir que vamos a estar de por vida juntos, por si pasa lo que no queremos que pase, duela menos, para que no haya promesas sin cumplir, para que todo lo que nos digamos, suceda.

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